lunes, julio 17, 2006

En casa de nuevo


El cansancio y el sueño ya se fueron, pero la tristeza no. Ya he dejado Madrid y he llegado a mi casa en Zaragoza, menos mal que al menos no están mis padres. Diferentes sentimientos se mezclan en mi interior, por un lado echaba de menos mi cama, el silencio por las noches, el tener mi espacio propio y no depender de algo temporal. Por el otro vuelvo a la tranquilidad típica de mi tierra, esa tranquilidad que resta mi energia y mi ímpetu por vivir, una sensación que te envuelve y te ahoga, te llena de conformidad y te quita las ganas de luchar por algo mejor. Ya estoy en la ciudad que aletarga mi ser y me hace desesperarme a veces de la lentitud de las cosas, una ciudad buena para vivir, si, pero no para mi, al menos no ahora. Mi mente pide cosas nuevas, gentio, movimiento, satisfacer mis inquietudes. Aprovecho para escribir en mi blog antes de que mi cerebro se haga a la cotidianidad y se duerma eliminando todo resto de creatividad de mi mente, quedándose hibernada hasta que otros estimulos la despierten en otro momento.

Con el recuerdo de mis compañeros reciente y oyendo mi canción preferida I need to feel love termino la entrada de hoy, me acuesto temprano que mañana tengo que ir al médico para que me digan los resultados de una prueba del estómago, me quiero ir a Teherán con todo bien diagnosticado. También mañana veré a mis sobrinos que son los que más he echado de menos en Madrid, intentaré pasar mas tiempo con ellos, ya que voy a pasar un año sin verlos y cuando vuelva habrán cambiado mucho.

Os dejo con otra de las canciones a las que me referia en mi primera entrada del blog, esta también me gusta un montón, son de esas canciones originales que cambian la forma de hacer música. Paciencia que es la versión larga y empieza en el segundo minuto.

4 comentarios:

Venutz dijo...

Me siento muy identificado con todo lo que dices. Quizá por eso nos hayamos llevado tan bien. Y así seguirá por muchos kilómetros de distancia que nos separen, claro está.
Yo llegué esta mañana. Ya he saboreado las delicias de mi cama, la comida sana de mi madre, la fruta de la tierra y el silencio. Ese silencio que tan bien conocemos y contra el que hay que luchar en un día a día. Yo mañana empiezo gimnasio, piscina, clases de inglés ... todo es poco para poder pasar el tiempo sin axfisiarse. Y más con la temperatura que hay aquí.
Si tu penúltimo comentario me encantó, este aún más. Pero ya he recuperado las palabras, ya no estoy triste ni melancólico como antes. Estoy expectante.

Un abrazo :D

Dani dijo...

Espero que el estomago haya ido bien, tienes que tenerlo en forma para probar los exquisitos manjares de Irán... seguro mejores que los de Inglaterra.
Por lo de la vuelta a casa, creo que entendemos todos tu sensación, voy a ver si también me apunto a hacer algo o por lo menos dejo de hacer nada.

Venutz dijo...

Hostias qué caña de canciónnnnnnnnnnn!!!

Estamos mi hermana y yo en el colegio en internet (super internet ...) y estamos con la música de fondo fliiiipando!!!!

Anónimo dijo...

soy de zaragoza y también vivo en madrid... te entiendo perfectamente. cada vez que vuelvo (por no hablar de la parada que hace alsa en esteras de medinaceli, que deprime a cualquiera) siento como si me desapareciera la energía, el buen humor y hasta la buena cara que tengo en madrid. ¿qué ocurre? ¿nos abducen? ¿hay extraterrestres? QUÉ COÑO LE PASA A ESA CIUDAD DEL DESIERTO!!!!!