martes, mayo 01, 2007

Casetero errante



Otra vez el camino de la evasión, todo tu mundo en una maleta. Una sensación de libertad que te dice que si quieres puedes desaparecer del todo y nadie sabrá nada. Me pregunto que habrá después de este trayecto, ¿será algo distinto a lo que ya conozco? Durante ese lapso de una hora, dos, tres tu cabeza empieza a pensar, deja atrás la vida rutinaria, vuelves otra vez a tu consciencia de lo que estás viviendo, vuelves otra vez a pensar en lo que dejaste atrás, deseas que tu compañia fuese otra, deseas haber hecho este viaje cuando vivias en España, pero sabes que no era posible, las circunstancias eran otras. Esta nueva vida tiene sus pros y sus contras, aceptalos. No sabes cuanto durará. Tampoco sabes si la echarás de menos, de todas formas ahora no es tiempo para pensar en eso.
Estos pensamientos se van diluyendo a medida que vas perdiendo la consciencia. Mientras duermes tienes un bonito sueño que te hace relajarte, olvidarte de todo, nada importa. Lástima que este estado se interrumpa con la voz de la azafata anunciando en farsi que estás llegando a tu destino. Entonces tu corazón empieza a latir deprisa para despertar a tu cuerpo de la somnolencia, viene a tu cabeza esa imagen, esa persona que echas de menos y esa angustia de que cuando la vuelvas a ver, darte cuenta que todo se perdió durante el tiempo que pasaste entre viaje y viaje de avión.

1 comentario:

Rafa Venutz dijo...

¿Todo se perdió? Quizá sea porque no fue lo suficientemente real.

Abrazos de osezno :)

pd: perro del hortelano, nos encontramos en nada.